El tamaño de los sueños

El tipo se hace, por lo general, pesimista, a fuerza
de ir viendo lo que les pasa en la vida a los optimistas.
Hay un optimismo capaz de producir pesimismos.
Es el de los optimistas que enajenan el presente,
Que desatienden la hora en que se vive.

Aspirar a la plenitud, es un modo de conspirar contra
ella. Quién aspira a mucho, en efecto, siempre se
sentirá defraudado por lo que pudo, luego,conseguir.

Cada hora de la vida tiene una riqueza, un significado,
un sentido. Cuando el tipo no aprovecha esa riqueza,
No advierte ese significado, no entiende ese sentido,
Ha sufrido una perdida que ya con nada podrá compensar.

No es optimismo autentico el de quien espera confiado
A que la realidad llegue a tener el tamaño de sus sueños:
Lo es en cambio, aquel capaz de vivir su sueño como una realidad.

Esperar a que una ilusión se realice, es una falta de respeto
Para con la ilusión, esperar a que se transforme en una cosa
que pueda tocarse o guardarse en un cofre o ponerse en
la heladera, es quitarle a la ilusión sus valores mas ciertos,
Su gracia más diáfana y su gloria más pura.
Es confundir a la ilusión con un pagaré..

Dicen los pesimistas que no puede haber felicidad
completa, porque están aburridos de ver la decepción
de los optimistas que creían que podía haberla.

Pero es que la felicidad no es nunca una cosa hecha: se va haciendo.
No se trata de que el tipo piense que llegará a ser feliz:
se trata de que lucido vaya siendo feliz.

A cada momento el tipo llega a algo. Lo malo es que no se da
cuenta. Nada de lo que pasa, pasa . Todo se hace nuestro.
Y el tipo, que siempre quiere apoderarse de todo,
nunca se sabe dueño de nada.

La felicidad no puede estar al final de ningún camino:
Debe ir estando en el camino. No es nunca una cosa hecha;
es intención y referencia es conciencia y fe.
No busca el camino hacia una cosa: se hace entre las cosas un camino.

Todo momento es algo, todo paso es una decisión.
Cada latido es un regalo. Por no haber entendido eso
Tuvo que confesar, allá en sus años viejos,
la Marquesa de Sevignè:
“¡Que feliz era yo en aquellos tiempos en que era infeliz!”

WIMPI (seudónimo del periodista uruguayo Arthur Garcia Nuñez, 1914-1956)

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