Como la vida imita al ajedrez-Garry Kasparov

Un arte en el que no hay que olvidarse de ganar.Es conveniente señalar que confiar en que el competidor cometa un error grave no es una estrategia viable. Profilaxis es la técnica del juego preventivo. Reforzar tu posición y eliminar las amenazas antes de que se materialicen.Los suicidas no tienen estrategia. “Es un juego imposible, que entre más profundizamos en él, nos muestra lo poco que lo dominamos”.
La vida —como el ajedrez— en el que se necesitan tener conocimientos de: táctica; estrategia; cálculo; uso adecuado del tiempo; análisis psicológico del rival (la situación o circunstancia); utilizar el talento natural; estar dispuesto a innovar; adaptarse a los cambios; tomar decisiones; sacar provecho de los momentos de crisis; entender la relación entre material, tiempo y calidad; pero sobre todo tener un arduo proceso de preparación y entrenamiento para tener mayores herramientas ante cualquier problema no previsto que pudiese surgir.
BASTA DE SECRETOS (Fragmento del Epílogo)

El propósito de este libro es inspirar a mis compañeros exploradores.
Todos podemos observar nuestros propios mapas personales y salir en busca de territorios desconocidos, donde nos enfrentamos a nuevos desafíos. Debemos aceptar que el fracaso forma parte necesariamente del éxito. Esa convicción guió a Magallanes en su proyecto de dar la vuelta al mundo en 1519, y por ello le recordamos. Pero pocos recuerdan que él no estaba entre los dieciocho supervivientes que completaron el viaje.
Como cualquier explorador, primero debemos planificar la ruta. Luego organizar nuestros recursos, darles el rumbo adecuado, decidir lo que necesitamos y despojarnos de todo lo superfluo
. Una vez en camino, hemos de seguir nuestra táctica con ojo avizor, sin retroceder frente al conflicto, a menos de que estemos seguros de que es lo que más nos conviene. No debemos permitir que la alerta frente a los peligros y las oportunidades nos distraiga de nuestra ruta. Debemos ser concientes de cualquier cambio de escenario, aprovechando esos cambios como factores positivos, y sacar provecho de las nuevas condiciones.
Sobre todo, debemos ser concientes de todas las decisiones que tomemos. No sólo evaluando siempre el futuro de nuestros actos, también mirando hacia atrás y analizando nuestras decisiones anteriores y la eficacia del proceso que nos llevo a tomarlas.
En lugar de fatigarnos, nuestra búsqueda debe vigorizarnos, infundirnos renovada confianza e inspiración. Nuestros sentidos se agudizarán y los retos desconocidos pronto se convertirán en perspectivas más deseadas que la rutina familiar. Los nuevos estímulos desarrollarán nuestra intuición. Detectaremos la formación de nuevos patrones, tendremos una visión clara de la globalidad y los detalles al mismo tiempo; dibujar la conexión entre los puntos será más fácil. Cuando surja una crisis, nuestros instintos actuarán como un sistema de alerta. Si nos coge por sorpresa, nuestros reflejos nos permitirán pasar al ataque en lugar de jugar a la defensiva.
Hace casi veinte años finalicé una precoz autobiografía con las palabras:“Una y otra vez, cuando he superado un nuevo obstáculo o vencido a otro rival, he sabido que las batallas más importantes aún estar por llegar…El final de mi lucha sigue abierto”.Ahora sé que esa lucha no sólo es contra el Comité de Deportes Soviético o contra la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez, por sus siglas en francés) o el Kremlin, sino también contra mis propias capacidades y limitaciones. Podemos encaminar nuestras energías para asumir la responsabilidad de nuestro destino, crear cambios y marcar diferencias.
Cada uno tiene su propia horma con la cual medir el éxito. El primer paso, el más importante, es ser concientes de que el secreto del éxito está en nuestro interior.

Un libro inspirador en muchos sentidos, pero con un mensaje más que claro:

 

La clave del éxito de cada uno está dentro de sí.

Para lograr alcanzarlo sin que se nos escape de las manos,

hay que trabajar duro, buscar siempre nuevos desafíos a

nuestras capacidades, trazar una estrategia y hacer uso de

nuestra táctica para tratar de obtener lo que andamos buscando.

Siempre tomando en cuenta que cuando uno emprende caminos

nuevos puede perderse y fracasar. Pero eso, lejos de alejarnos y

entristecernos, debe motivarnos a prepararnos cada vez mejor,

y adquirir las herramientas, técnicas e información que nos

permita ser cada vez mejores personas.

 

 

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