La alegria de vivir peligrosamente

Coraje no es la ausencia de miedo. Por el contrario, es la total presencia del miedo y el valor para encararlo. Propongo que siempre que nos enfrentemos con la inseguridad y el cambio en nuestras vidas debemos celebrarlo. En lugar de aferrarnos a lo familiar y conocido, podemos aprender a disfrutar de estas situaciones como oportunidades para la aventura y para profundizar en nuestra comprensión de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. Es el coraje para cambiar cuando el cambio es necesario, el coraje para defender nuestra propia verdad, incluso en contra de las opiniones de los demás, y el coraje para abrazar lo desconocido. El amor es lo contrario del miedo. Con el amor te abres, con el miedo te cierras.Con el amor uno se abre, confía, se expande, se abre, con el miedo se cierra, se aisla, se recorta.
La apertura del amor es la aceptación de las conexiones posibles, la fluidez en los intercambios; el miedo, por el contrario, actúa como limitante, encerrándonos en una cautela que recorta nuestra posibilidad de interactuar con la realidad disponible. El miedo, y su visión paranoica del mundo, limitan lo posible, describiéndolo como un universo de amenazas y trampas. No seas indeciso, ¿qué puede hacerte el mundo? Coherentemente con esta mecánica de intercambios fluidos, su primer paso moral inevitable es el de la promoción de una actitud confiada y abierta, y la desestimación del peligro. Tal posición contrasta de manera llamativa con la excesiva y muchas veces patológica celebración de la duda en el universo filosófico clásico, o en la justificación meritoria de la actitud dubitativa como signo de pensamiento evaluativo. Hay que abogar por el contrario por una posición de decisión y riesgo. La cautela o indecisión promueven una abstinencia de realidad que impide la elaboración, el conocimiento, la creación de soluciones o pasos de desarrollo. La minimización del peligro supuesto completa el cuadro: ¿qué es lo que tanto se teme? El indeciso agiganta el peligro porque de esa forma justifica su inmovilidad y la presenta como sabiduría, pero su vida se empobrece inevitablemente al intentar esta operación. Yo prefiero una moral vital, de riesgo, valerosa, que permita que suceda lo que debe suceder.Es preferible equivocarse, que al final no hacer nada.La existencia no es tu enemiga. La existencia es un fenómeno básicamente benigno, positivo, plástico, favorecedor. Un hecho de amor, en sí mismo, al que desconocemos o achicamos considerándolo desde la perspectiva del temor. La formulación es brillante porque señala con claridad la absurda creencia de que la existencia está dominada por la dificultad y la carencia, lo que no es más que un modo de limitar su capacidad creadora (o sea la nuestra). la existencia te cuida, es necesario que confíes en ella y le des la oportunidad de avalar tu movimiento vital. Si el sujeto arriesga, la existencia provee. Inteligencia es confianza“La experiencia de felicidad que nos produce lo desconocido… te vuelve más fuerte, te da integridad, agudiza tu inteligencia”.

OSHO

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